Pasión, devoción y amor por una camiseta, por un escudo. Es lo mínimo que un aficionado exige a un jugador de su equipo, y más aún cuando hablados de alguien formado en las categorías inferiores, y que además, es de la tierra. Iago Aspas Juncal, nacido en Moaña, Pontevedra, en 1987, es quizás una de las personas con las que mejor podemos unir a la definición con la que comienza este texto. Desde pequeño forma parte de la familia del Celta, y aunque salió a probar suerte vistiendo otras camisetas, su pasión por el equipo de su vida le hizo volver, uniendo a su calidad, esa ilusión que se genera cuando vuelves a casa, al lugar que te vio nacer. Aspas es un jugador de los que todo el mundo querría tener en su equipo, primero por su amor incondicional a la camiseta, y segundo porque a toda esa pasión, hay que añadir su calidad indiscutible. No se exagera en absoluto cuando decimos que Aspas es uno de los mejores jugadores de la liga. No saldrá en las portadas, no verás a muchos niños con su camiseta en el resto de España, pero sin duda, poco tiene que envidiar a los grandes jugadores de primera división. Sus goles, no solo devolvieron al Celta a primera, sino que además permitieron al conjunto de Vigo llegar a una semifinal europea. En el suroeste de Galicia se frotan las manos cada vez que el número diez conduce el balón hacia la portería rival.
El delantero de Moaña tiene gran culpa de la evolución del Celta en las últimas temporadas, siendo sin duda la pieza clave del ascenso conseguido en la 2011-12. Ese curso, Aspas marcó la friolera de 23 goles, solo fue superado por Leo Ulloa, que militaba en el Almería por aquel entonces. En su primer año en primera división, la 2012-13, marcó 12 goles, aunque esa temporada se destapó sobre todo como asistente. Suyo fue el pase de gol a Naxto Insa en la última jornada de liga ante el Espanyol que significó la permanencia. Después de su gran año probó suerte en el extranjero, vistiendo la camiseta del Liverpool, pero no consiguió adaptarse al fútbol inglés, ni siquiera pudo marcar en liga. La temporada siguiente firmo por el Sevilla, un equipo que parecía idóneo para él, pero la alta competencia en el puesto con Bacca y Gameiro, y la poca confianza de Emery hizo que su etapa en Nervión solo durara un curso. Después de estas dos aventuras, ya solo quedaba volver a casa en plena madurez futbolística, y volvió de la mejor manera, marcando.
En su primera temporada tras volver, la 2015-16, marcó 14 goles, formando junto a Nolito y Orellana, una de las delanteras más peligrosas de la liga, que hicieron que el Celta volviera a Europa varios años después, en esta ocasión, a la Europa League. Nolito se fue, y más tarde lo haría Orellana, pero no hizo que el gallego perdiera el instinto goleador. En la 2016-17 Aspas volvió a lucir le número 10 en su camiseta, el que le corresponde, y no lo pudo lucir de mejor forma posible, 19 goles marcó en liga, su mejor cifra en primera división, que le llevó a conseguir el trofeo Zarra como máximo goleador nacional. Fue también uno de los mayores asistentes del campeonato, siendo unos de los jugadores que más ocasiones creaba. Además, consiguió llevar al Celta a la semifinal de la Europa League con 5 goles, lástima que el Manchester United acabara con el sueño de llegar a una final. Goles que incluso le han llevado a jugar con la selección nacional, con la que ha jugado dos partido y ha marcado un gol.
Ese es el gran objetivo del de Moaña con la camiseta del Celta, levantar un título. Ya levantó la Europa League con el Sevilla en 2015, pero a penas participó en el torneo, y está claro que no significa lo mismo que ganar un título con la camiseta de su vida. Iago sigue deslumbrando en el campeonato de liga, no solo con sus goles, que también, sino por su extraordinaria calidad con el balón en los pies. Aspas es un jugador rápido, con buen regate, muy inteligente y sobre todo, con una definición que nada tiene que envidiar a ningún delantero de Europa. A sus 30 años recién cumplidos, su gran ilusión no es otra que la de inaugurar las vitrinas de Balaidos, ya sea con la Copa del Rey o con la Europa League, cuyas dos finales estuvo a punto de disputar la pasada campaña. A muchos nos rompió el corazón la imagen del gallego llorando desconsolado en Old Trafford después de caer eliminado, pero las palabras que dijo fueron claras, lucharemos por volver a estar aquí, y ese camino comienza esta temporada. Una temporada en la que seguro volveremos a disfrutar con los goles de Aspas, que espera poder devolver al Celta a Europa y quién sabe, lo mismo consigue una llamada para ir a Rusia.

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